Cuando nuestras sombras se pongan aun más grises,
mira el sol de media tarde,
y si me dices que se funden con la luz…
piensa en que puedo prender fuego.
mira el sol de media tarde,
y si me dices que se funden con la luz…
piensa en que puedo prender fuego.
Cuando tus ojos negros de rabia pregunten de nuevo ¿mentías?
y yo esquive el hielo entre nuestros cuerpos,
me preguntaré que será del niño que contó cuentos,
y de la vana ilusión que se vistió del más hermoso sueño.
Cuando se apaguen nuestras luces acuérdate,
y cuando se prendan tus ojos en llanto “pregúntate”,
porque cuando el viento susurre nuestros nombres solo quedará una sombra que se difumina en el aire,
que se pierde en el recuerdo, que va y viene,
pero que no herirá con su verso nunca más a nadie.
y cuando se prendan tus ojos en llanto “pregúntate”,
porque cuando el viento susurre nuestros nombres solo quedará una sombra que se difumina en el aire,
que se pierde en el recuerdo, que va y viene,
pero que no herirá con su verso nunca más a nadie.
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