viernes, 23 de mayo de 2014

El mito del Eterno Retorno: El Problema del agua



El mito del Eterno Retorno: El Problema del agua

…En un espejo el agua se miraba fijamente… Horas intentando reconstruir su rostro, y no pudo, era demasiado nítida la imagen no había contraste alguno… y así comenzó este gran problema…así comienzan muchos de los más grandes dilemas.

El agua no podía armar un rompecabezas, y se deshacía en lágrimas, lloraba mares de pena.
El agua tenía un drama, y no había obra que lo aguantase,
no había nadie dispuesto a actuar con ella, le susurraba el aire.
El agua tenía un dilema ¿En qué estado he de ser perfectible?
y pensaba en frío - volátil y en sigilo-  y no alcanzaba ni sus propias orillas,
era un mar de cristales vivos.
El agua tenía cuestionamientos, y se escapaban de entre sus manos,
“le caía la gota” e iba desapareciendo entre la tierra y el espacio.
El agua tenía una preocupación que no la dejaba dormir en paz,
corría de un lado para el otro y no podía estancarse jamás.
El agua tenía un problema, y era su nitidez, su transparencia, no había misterio alguno, ¿Qué hacer con su perfección?... no había respuesta… ese era su mayor aporía, su dilema, y entre preguntas contra el tiempo se evaporaba, desaparecía su rostro entre la niebla.

…Y en un espejo ella se miraba fijamente, buscándole sentido a la frase “agua es vida”, mientras  el mundo avanzaba en edades…mientras el rio de Heráclito fluía…

Cuenta el oráculo que cuando ella deje de preguntarse eso, los compuestos dejarán de unirse en armonía, que el agua no será más vida, que se secará el mundo y que morirán las preguntas, las dudas y toda aporía…. Pero mientras nosotros inventamos teorías, el agua se seguirá preguntando.

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