Hoy cometí un crimen…
debo confesarlo abiertamente, y no me siento culpable,
hoy tomé un cuchillo y fragüé un plan para callarle,
lo he logrado y el sentimiento fue excitante,
he visto en sus ojos la agonía de cuando el aire abandona el mundano traje.
Qué momento más sublime, su carne entumecida por mi presencia,
mi cuchillo en mis manos atravesaron toda su existencia,
y me sentí Dios – o casi – más fui un hombre por completo,
y ante mí caían de rodillas agonizando, ustedes, seres incompletos.
Aquella sensación de poder, aun me hace tiritar y exhalar rápidamente,
me alcé victorioso y mi victima a mis pies se retorcía – eso fue impagable.
Lo peor de todo, fue tener que despedirme de mi amigo,
le dije: Adiós fuiste un mal compañero, un consejero por el “quizás” pervertido,
y en ese momento de su cuerpo saltó barboteando sangre, y su cara era la de mis miedos.
(y me sentí nacer con un nuevo semblante).
debo confesarlo abiertamente, y no me siento culpable,
hoy tomé un cuchillo y fragüé un plan para callarle,
lo he logrado y el sentimiento fue excitante,
he visto en sus ojos la agonía de cuando el aire abandona el mundano traje.
Qué momento más sublime, su carne entumecida por mi presencia,
mi cuchillo en mis manos atravesaron toda su existencia,
y me sentí Dios – o casi – más fui un hombre por completo,
y ante mí caían de rodillas agonizando, ustedes, seres incompletos.
Aquella sensación de poder, aun me hace tiritar y exhalar rápidamente,
me alcé victorioso y mi victima a mis pies se retorcía – eso fue impagable.
Lo peor de todo, fue tener que despedirme de mi amigo,
le dije: Adiós fuiste un mal compañero, un consejero por el “quizás” pervertido,
y en ese momento de su cuerpo saltó barboteando sangre, y su cara era la de mis miedos.
(y me sentí nacer con un nuevo semblante).
No hay comentarios:
Publicar un comentario