Cayó de rodillas ante su esposa,
le abrió su corazón como nunca antes lo había hecho,
estaba todo, un instante de completa entrega...
...
le dijo que lo odiaba, sentí que lo odiaba,
me transformé en él y lloré, lloré el odio que logró imprimir en mi...
viernes, 19 de agosto de 2016
La escalera
Bajan los escalones para subir,
necesariamente suben a lo ancho,
tenso a cada momento para lograr lo acordado.
¡no te salgas del camino!,
escalón tras escalón lo irás encontrando.
El fin está ahí mismo ¿ lo escuchas?
El diapasón de tu guitarra de tu bajo o tu charango.
jueves, 18 de agosto de 2016
La tormenta
Llovía fuerte, tanto que no veía ni mis dedos,
me tuve que alejar del camino mientras pasaba el aguacero.
me tuve que alejar del camino mientras pasaba el aguacero.
Mis lentes empañados me impidieron distinguir si podía seguir o esperar un claro en el cielo,
pero claro, tenia prisa "el tiempo es oro" aunque no tengamos nada en que perderlo.
pero claro, tenia prisa "el tiempo es oro" aunque no tengamos nada en que perderlo.
Y seguía andando como si supiera a donde iba,
como si fuera dueño de las pisadas que en la tierra mojada imprimía.
como si fuera dueño de las pisadas que en la tierra mojada imprimía.
...
Cuando la lluvia se fue, cuando la luz volvió a salir,
cuando supe que tenía frío y que no podía seguir,
ahí estabas, apunto de partir,
Cuando la lluvia se fue, cuando la luz volvió a salir,
cuando supe que tenía frío y que no podía seguir,
ahí estabas, apunto de partir,
¡espera! grité...
y noté algo extraño
ya no llovía, se había ido la tormenta.
Por Dios
Nos enseñaron con la espada,
masacrados - ¡no! - digo "conquistados"
¿qué nos enseñaron? repiten las calacas en los museos patrios...
- a ser como el hombre moderno o contemporáneo -
dicen los próceres,
a ser como nos fue encomendado, un susurro que se ha apagado.
En la tierra pobre de oro solo quedan cruces,
y en las conciencias como es obvio, miedo arraigado.
La guerra santa nos alcanzó, incluso sin siquiera ser nombrados.
¡Es Dios quien reclama esta herencia, y sus hijos han de hacer de este trigo
harina para dar pan a los ya saciados! ¡Aprendan la verdad, olviden todo lo que tenían pensado!
arrodíllense ante el dios muerto y tal vez así,
les perdone el haber nacido paganos.
¡Por Dios! - dice una voz colérica en mi conciencia, el eco de mi sangre reclama justicia - y repito irónicamente esta frase....
Amén.
masacrados - ¡no! - digo "conquistados"
¿qué nos enseñaron? repiten las calacas en los museos patrios...
- a ser como el hombre moderno o contemporáneo -
dicen los próceres,
a ser como nos fue encomendado, un susurro que se ha apagado.
En la tierra pobre de oro solo quedan cruces,
y en las conciencias como es obvio, miedo arraigado.
La guerra santa nos alcanzó, incluso sin siquiera ser nombrados.
¡Es Dios quien reclama esta herencia, y sus hijos han de hacer de este trigo
harina para dar pan a los ya saciados! ¡Aprendan la verdad, olviden todo lo que tenían pensado!
arrodíllense ante el dios muerto y tal vez así,
les perdone el haber nacido paganos.
¡Por Dios! - dice una voz colérica en mi conciencia, el eco de mi sangre reclama justicia - y repito irónicamente esta frase....
Amén.
Insignificante
Me agota este tedio, me duermen las nubes inquietas en el cielo.
Las palomas que antes no se acercaban moran entre el musgo de los techos
y yo, aquí mirando sin remedio.
Me preguntaba hace años ¿seguiré vivo a con el paso del tiempo?
y aquí estoy, mirando al borde de una luz fulgurante, y me permite hacer de este instante
algo así como "un universo", donde algo tiene sentido o me lleva por algún sendero.
Me agota todo, me cansa hasta el espanto, me quedo en las cosas cada vez que pasan,
y me voy siento ajeno, veo pero no observo.
No son para mí ni las luces, ni las nubes blancas o negras,
para mi es solo, eso, eso que ya no recuerdo.
Siento que la luz me da vida aun cuando sé que cada año es una sentencia,
pero no hay remedio, no hay descanso para este espacio que se agota en la nada de este inagotable tedio.
Las palomas que antes no se acercaban moran entre el musgo de los techos
y yo, aquí mirando sin remedio.
Me preguntaba hace años ¿seguiré vivo a con el paso del tiempo?
y aquí estoy, mirando al borde de una luz fulgurante, y me permite hacer de este instante
algo así como "un universo", donde algo tiene sentido o me lleva por algún sendero.
Me agota todo, me cansa hasta el espanto, me quedo en las cosas cada vez que pasan,
y me voy siento ajeno, veo pero no observo.
No son para mí ni las luces, ni las nubes blancas o negras,
para mi es solo, eso, eso que ya no recuerdo.
Siento que la luz me da vida aun cuando sé que cada año es una sentencia,
pero no hay remedio, no hay descanso para este espacio que se agota en la nada de este inagotable tedio.
domingo, 5 de abril de 2015
Gravedad
El peso de tus hombros en los míos no es tanto,
me gusta andar contigo.
El peso de tus manos no es carga,
es como un hermoso abrigo.
es como un hermoso abrigo.
El peso de tus pies junto a los míos no molesta,
ambos siguen la misma senda.
ambos siguen la misma senda.
Pero el peso de tu corazón en el mío,
ese si pesa…
ese rompe las balanzas,
ese crea grietas,
ese llora en los arboles
ese si pesa…
ese rompe las balanzas,
ese crea grietas,
ese llora en los arboles
¿y sabes?
Ese pesa por el vacio que tú me dejas.
Poema viejo.
Poema viejo.
miércoles, 15 de octubre de 2014
El paso de cebra
Pip……pip……pip…….pip…….pip (Así
sonaba "el poste" mientras esperaba la luz verde). Siempre he pensado
que ese sonido es como el de las maquinas donde alguien está
conectado, miden sus latidos su presión, estabilizan su vida.... Mientras
tanto, espero silencioso...de pronto y de golpe – PAM !! – el sonido se
intensificó, y casi por un reflejo comencé a caminar sin mirar muy bien a donde
me dirigía. Vi una bicicleta dibujada en el cemento, dos microbuses esperando
por arrancar para seguir el camino contrario y gente que caminaba raudamente.
Pensé en varias cosas (tristes y felices), logré cruzar al otro lado. Allá también
hacia frio, también habían nubes negras... pero había algo diferente - una luz hermosa entre esas
nubes - además vi unos álamos que se inclinaban hacia la izquierda y me miraban
de reojo, alegremente me invitaban con su verde color a recordar el verano.
Sonreí, les di las gracias, y seguí caminando.
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